En este post (y en algunos próximos) vamos a repasar algunas de las tácticas militares más curiosas de la Historia. Empecemos:
Cerdos contra elefantes
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| Pirro y sus elefantes |
El viejo Plinio cuenta en su Historia Natural que los elefantes temían y detestaban el chillido de los cerdos. Por lo que pude investigar esto seguramente se debe a que los paquidermos tienen mala visión (aunque un buen oído), y al tener los ojos a los lados de la cabeza no pueden distinguir bien lo que tienen enfrente. Esto hace que sean muy susceptibles a las sorpresas, poniéndose nerviosos y agresivos fácilmente. Esta debilidad fue explotada en varias batallas por los ejércitos griegos y romanos. Una piara de cerdos lanzada por los romanos logró detener al ejercito de elefantes de Pirro de Epiro durante la batalla de Benevento (275 a. C.). Poco tiempo después Antígono II Gónatas (hijo de Demetrio Poliorcetes, de quién ya hablamos en un post anterior sobre el Coloso de Rodas) asedió la ciudad griega de Megara utilizando también elefantes. Para resistir el asedio untaron a sus cerdos con aceite y los prendieron fuego, liberándolos contra el enemigo. En la confusión, los elefantes retrocedieron aplastando sus propias tropas, arruinando toda la operación militar macedonica.
Durante el último período de la sangrienta Guerra de la Triple Alianza se dio una de las batallas más terribles de la historia latinoamericana: la Batalla de Acosta Ñu. Con todas sus fuerzas diezmadas, y la población adulta masculina prácticamente aniquilada, el ejército paraguayo debió recurrir a su último recurso: los niños. Un regimiento de 3500 niños (algunos con barbas falsas y fusiles de madera para despistar) se enfrentó a una división brasileña de alrededor de 20.000 hombres el 16 de agosto de 1869. La derrota fue abrumadora, las fuerzas infantiles paraguayas fueron exterminadas casi en su totalidad, mientras que el ejercito brasileño sólo tuvo 50 bajas.
Un ejercito de niños
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| Niños del Ejercito Paraguayo |
La guerra biológica en la antigüedad
Se puede decir que los primeros en utilizar agentes patógenos como arma de guerra fueron los mongoles. La Horda Dorada lanzaba los cadáveres de sus propios guerreros infectados con la Peste Negra contra las ciudades asediadas. Desde entonces, y a lo largo de la Edad Media, sacudir fiambres contra fortificaciones enemigas se volvió una práctica común. Los proyectiles más comunes también podían ser animales en descomposición, ropa infectada, estiércol y cosas por el estilo. Incluso durante la Guerra de Secesión Norteamericana las fuerzas Confederadas lanzaron animales muertos en ríos y estanques para que resultaban claves para las provisiones de agua del ejercito de la Unión.
Continuará!
Incitatus
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Bibliografía, fuentes y lecturas recomendadas:
-La verdadera barbárie: los crimenes de guerra, Márcio Cerdeira Beck
Sobre la Guerra del Paragüay vista como un holocausto (en portugués)
-Guerra biológica en el asedio a Caffa en 1346, Mark Wheelis
Sobre la guerra biológica mongóla (en inglés)



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